Disección

disección

por PABLO MADRIGAL

pablometrocolor

 

Durante este curso intensivo tal vez nuestro cuestionamiento más importante y más claro fuera la idea de cuestionar el concepto de “conocer” pues al creer que conocemos nos construimos una estructura de diversos estratos de la cual nos aferramos para no sentir desconcierto al no tenerla y poder así cuestionarlo a partir de lo ya conocido por otros autores. Primero leímos a Maturana y Varela, quienes nos hablan de que toda experiencia cognitiva involucra la idea de conocer de manera personal, pues está enraizada en una estructura biológica, donde la experiencia de certidumbre es un fenómeno individual. Como alternativa a la certidumbre plantean la reflexión (epistemológica), sobre la cual escriben:

 

“La reflexión es un proceso de conocer cómo conocemos, un acto de volvernos sobre nosotros mismos, la única oportunidad que tenemos de descubrir nuestras cegueras y de reconocer que las certidumbres y los conocimientos  de los otros son, respectivamente, tan abrumadoras y tan tenues como los nuestros.”

 

Después de leer esto revisamos la teoría de Walter Ong sobre “oralidad y escritura”, para cuestionar la validez del conocimiento escrito y ver las posibilidades y valides que tiene el conocimiento oral. En las culturas antiguas esta era la única forma de hacer sobrevivir el conocimiento. Continuamos con José Luis Pardo quien planteaba una perspectiva distinta de una situación similar a partir de la escritura platónica. Sin reducirla a un residuo de oralidad, Pardo afirma que para aprender algo tenemos que tener contacto con lo desconocido, o sea, poder no fijarnos a estructuras pre-establecidas. Me salto a Rorty y voy a Derrida, pues se me quedó grabada su teoría del deconstructivismo, y sobre el de poder re pensar las cosas no solo al destruirlas sino ya estando así, poder hacerlo desde adentro, del problema o situación.

 

Continuamos con Barthes y su texto al muerte del autor donde nos dice que la escritura es la destrucción de toda voz, de todo origen. La escritura es un lugar neutro donde acaba por perderse toda identidad, empezando por la del autor (una figura que es fruto del capitalismo). La unidad del texto no está en su origen, sino en su destino, y éste ya no puede ser personal. Nietzsche dice que nuestra inteligencia está basada en una falsa creencia, que el problema del hombre es que se cree un ser especial y la inteligencia y el conocimiento producen una visión engañosa de la vida. Tras Nietzsche y Barthes, el autor acaba siendo un operador sin historia, sin biografía, sin psicología; es tan sólo ese alguien que mantiene reunidas en un mismo campo todas las huellas que constituyen el escrito.

 

Después de todas estas lecturas pienso en la idea de que el lenguaje es un virus, un virus que se reproduce de maneras diferentes en cada ser humano pero tiene síntomas generales, me hacen pensar y re pensar en como me he construido como “artista” y principalmente como ser humano, pues he construido una verdad a medias de la cual me da miedo desaparecerla por la falta de certidumbre que me causaría la destrucción de mis conocimientos y la forma en que los asimilo, me hacen pensar en buscar nuevas formas de aprendizaje, de traducciones y de lenguajes, de puntos de vista u de análisis sobre un punto a estudiar. Así durante este proceso pienso que mi trabajo se ha modificado desde la búsqueda de buscar, de reinventarme, de re pensar mi idea sobre lo político que es el arte y su incidencia en la sociedad, sobre mis planteamientos en el cuerpo y en el movimiento.

 

Pienso que mi trabajo es eso: un trabajo político que contamina una serie de paradigmas establecidos y desencuadra ideas sobre lo ya dicho. Por ejemplo, ahora que me presenté en el metro, fue una experiencia que me hizo ver que la gente comprende al cuerpo a pesar de abstraer todo lo narrativo, que hacer una instalación viva y de la forma en la que hice incidía en y cuestionaba el espacio, que me lo apropiaba de alguna forma y lo transformaba y el otro se observaba.

 

pablometrobyn

 

Creo que el cuerpo es lo más complejo y lo más sencillo; vive en las paradojas, como la danza que se crea a partir de lo mas finito que conocemos que es el cuerpo humano y crea emociones y cuestionamientos infinitos e impalpables. El movimiento es eso que transforma pero que no se puede tocar y desaparece por su condición efímera; eso me hace regresar a Barthes donde dice: “El nacimiento del lector se paga con la muerte del Autor.” Y tal vez lo que hice esta vez en el metro nadie lo recordará, pero tal vez es lo de menos, pues la pieza deja de nombrarme para nombrar al otro; desconstuyendo mi y su realidad, donde cuestiono al sistema capital y como este nos ha manipulado y absorbido a sus necesidades y sus caprichos.  Pienso, reflexiono… ¿Cómo lograr tener conciencia? Cuestionando los conceptos y paradigmas preestablecidos, buscando con esto encontrar nuevas dialécticas del cuerpo a partir de la palabra.

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Hacer para fluir…

por: Marina Durán Cuevas

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Darse cuenta de que  las cosas que uno creía verdaderas no lo son provoca angustia. Lo azaroso de nuestro destino hace sentir como si nadáramos en un mar infinito. Muchas veces el temor a lo desconocido nos hace  reaccionar impulsivamente ante la  situación, en lugar de responder cautelosa y meditativamente. En esa reacción impulsiva, modificamos nuestra capacidad como seres creadores sustituyendo el acto de la experiencia por una ficción que busca una certeza. La ficción, sin embargo, es cambiante por el hecho de ser cuestionable, y porque cada movimiento modifica el suceso.

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Todos los medios son metáforas activas por traducir la experiencia en nuevas formas, sin embargo podríamos ver a las metáforas como maneras ya utilizadas. Distinto seria experimentar el instante, podríamos quizá ser como el niño que juega sin saber que juega o el ave que canta sin saber que canta, no pensar respuesta, sino fluir.Este movimiento implica un desapego respecto de la metáfora.

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I. Desapego

 

El conocimiento y la “verdad” han sido, en la era alfabética, una herramienta de poder que entorpece los sentidos. Como individuos alfabetizados ignoramos que todos los medios son extensiones del hombre (McLuhan); es decir, son recursos naturales que existen en virtud de los conocimientos y capacidades compartidas por una comunidad. La tecnología es una extensión del cuerpo (“el medio del mensaje”); el problema es que las aptitudes del ser humana se han visto sustituidas por agentes que hacen que algo suceda y no agentes que conciencian. El hombre alfabetizado o “civilizado” tiende a separar las funciones, formando divisiones de sus áreas de trabajo, mientras que el hombre tribal extendía libremente la forma de su cuerpo hasta abarcar el universo donde cada acción tenía un sentido de integración con el ello. Una vez que el individuo alfabetizado acepta una tecnología, no queda tan abierto a los patrones cósmicos como el hombre tribal. El hombre tribal ritualiza sus acciones provocando una interacción con el ello, mientras que el individuo alfabetizado está regido por un sistema de símbolos que predisponen sus actividades a patrones ya establecidos por un tiempo contable como la distancia entre un punto y el otro. Aquí es donde podría mencionar lo vertiginoso que puede ser el tiempo, el tiempo definido como algo que se da entre dos puntos. El reloj es una máquina que produce segundos, minutos y horas uniformes de acuerdo con los patrones de la cadena de montaje, es decir que marca un parámetro de cuentas que conforman un suceso, condicionando nuestros ritmos de vida, separándonos de los ritmos de la experiencia humana. Experiencias básicas como el comer, dormir, trabajar, llegaron acomodarse al reloj y no a las necesidades orgánicas. El tiempo para las personas en las ciudades es una sucesión uniforme o duración, sin embargo el tiempo es un pluralismo de varias clases de cosas que coexisten.

 

Con la edad eléctrica el tiempo se ha convertido en un patrón unificador de experiencias sincronizadas, de manera que el tiempo existe de acuerdo a los acontecimientos que van creándose en el espacio. La luz eléctrica es la metáfora más significativa de estos tiempos; nos muestra lo que por las noches pierde su brillo; crea un entorno diferente en el espacio oscuro y es un medio que mueve otros medios.Sin embargo, cuando los sentidos están alterados por la fantasía de hacer instantáneo el suceso de complacencia hacia los sentidos, el cuerpo mecaniza sus acciones, las adapta al régimen del ficticio mundo material, que se dedica a representar la vida que le han vendido. Reconfiguramos la percepción de nuevos parámetros regidos por el mercado, que vende modos de vida cómodos y crea ideales de vida proyectándolos en mensajes sensoriales, sin importarle el daño que causan al inconsciente que los recibe sin cuestionarse, contaminando su mente de mentiras. El mercado es una de las fuentes del sufrimiento humano, ya que sus intereses se enfocan en desarrollar productos que satisfagan los sentidos. La condición humana ha sido manipulada por estas fuentes, enganchándonos a un sistema que utiliza a la humanidad como fuentes de trabajo para sí mismo. ¿Existe una salida?

 

II. Comunión

Los enfoques del conocimiento se han encargado de dividir a la humanidad por que le han hecho olvidar que somos un cumulo del todo. El quehacer artístico, en cambio, es una forma de vida alternativa a la común, ya que nuestra labor examina la vida ordinaria y nos conecta con el lado sensible de todos. La escena es un suceso único donde el artista trae su registro experimental a un acto, donde se abre la posibilidad al dialogo lúdico, invitando a la sociedad a vivir una experiencia estética. El arte es un suceso de acciones metafóricas que modifican la percepción del tiempo y el espacio. En el momento creativo el individuo entra en estados alterados, donde por momentos puede conectarse con lo divino, ya que su psique está al servicio del ello, en el momento de la creación el ser responde a los acontecimientos del espacio, objeto y tiempo, entrando en comunión con sus deseos que se han manifestado en el subconsciente. Sucesos que despiertan el hecho de estar y hacer para crear, un lenguaje que no está sistematizado pero que permite el dialogo con la parte sensible del ser.

 

La oscuridad serena los sentidos alocados del movimiento vertiginoso que provoca la vida cotidiana, libera la tribalidad del ser. La oscuridad amplía la perspectiva de los sentidos, mientras que la visión en la oscuridad modifica el espacio-tiempo. El cerebro se mueve con electricidad, el cambio de nuestras frecuencias eléctricas permite alterar nuestros estados, permitiéndonos jugar con el espacio-tiempo de la psique. Por la noche la frecuencia eléctrica del cerebro se manifiesta en la profunda relajación corporal, lo que le permite al cuerpo alterar su estado y, llevarlo al inconsciente. En las ondas TETA el cuerpo ha llegado a un estado de relajación donde el el ello se manifiesta, haciendo que todos nos conectemos con ese espacio atemporal. Si el ser humano empezara a dejar de creer que lo sueños son solo alucinaciones, podría ejercitar la mente para ser consciente de lo que le sucede en esa dimensión de los sueños, podría el mismo interpretar lo que le sucede y, contribuir al cambio que se está generando en esta edad del ser consciente del inconsciente.

 

…FLUIR…

Hacer el hacer así lo hemos llamado, vivir en el acto de la vida a cada instante y dejarnos fluir en el espacio que nos acontece, recordarnos todo el tiempo que no se puede separar, que todos en algún punto cruzamos nuestros caminos, ver en el otro un reflejo de lo que también soy, servir por amor.

 

 

 

Decir haciendo

Decir haciendo
Rebeca Portillo Flores

La forma en que se dicen las cosas
es más importante que la posesión de verdades.

Richard Rorty, La filosofía y el espejo de la naturaleza

Ya que todo lo dicho es dicho por alguien (Maturana y Varela), decido partir de las declaraciones de tres autores discutidos a lo largo del curso para realizar un análisis crítico y creativo de cómo “contaminan” estas ideas mi trabajo creativo. Las lecturas que tomo como punto de partida son Comprender los medios de comunicación de Marshall McLuhan y Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (Nietzsche).

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Primera parte

 

Todo lo dicho es dicho por los medios, de modo que todo lo dicho ha sido dicho primeramente por el cuerpo. Según McLuhan todo medio es una extensión o ampliación de una función corporal que tiene el potencial de proporcionar una nueva conciencia o una visión transformadora. La función del cuerpo extendido sería sostener y amortiguar las variaciones repentinas de estímulos del entorno físico. Y su estabilidad dependería del mantenimiento de un equilibrio entre esos estímulos y la capacidad de reacción de individuo. Todas nuestras extensiones en la enfermedad y la salud, dice McLuhan, son intentos de mantener el equilibrio. Del mismo modo McLuhan considera cualquier extensión del cuerpo como una “autoamputación” cuando su percepción no puede localizar o evitar el origen de una irritación. La “autoamputación”, dice McLuhan, es necesaria para sobrevivir (pues tiene como principio el alivio instantáneo de una presión sobre el sistema nervioso central) pero previene el reconocimiento de uno mismo. Para McLuhan el “mensaje” de cada medio es su forma y sus efectos sobre la conciencia, mientras que el “contenido” de un medio es su uso consciente. McLuhan observa que

Cuando el mensaje parecía ser el contenido, la gente comenzó a preguntarse [de manera errónea] de qué trataba un cuadro…

Es decir, McLuhan afirma que fijarnos en el contenido (o uso consciente) de un medio nos conduce a equivocarnos acerca de sus verdaderos efectos sobre la conciencia. Podemos temperar la intensidad de este conflicto entre el mensaje y el contenido comprendiendo los medios que nos extienden y provocan esas luchas dentro y fuera de nosotros, haciéndonos conscientes de los cambios en la percepción sensorial. Para McLuhan el objetivo del artista no es producir, sino intervenir en la comprensión de los medios. Esto sin olvidar, atendiendo a Nietzsche, que la sensación no conduce en ningún lado a la verdad.

¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas sino como metal. 

Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral

Para Nietzsche, las “verdades” son ilusiones de las que se ha olvidado lo que son, a saber, convenciones firmes. El arte es una mentira que dice siempre la verdad, y aunado con las metáforas sacude normas de convivencia convencionales, no buscando solo representar.

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Segunda parte

Mediante la creatividad ves las cosas en contexto, a través de diferentes perspectivas, y con la crítica las haces pedazos para después reagruparlas bajo criterios claros. Para desplazar los cuestionamientos se puede partir de un fragmento, ya que el hombre es una construcción, del cual se puede generar una porción de verdad que podamos plasmar de un modo creativo, sin ser el fin el único fin la búsqueda de la verdad. Ya que hablamos de la verdad como si fuera una certidumbre cuando el propósito de la construcción de una verdad es el ejercicio de crítica. El crear es una crítica constante. Parte de mi decisión frente a la falta de sentido fue encontrar una manera diferente de hablar más interesante y provechosa para establecer conexiones y generar nuevos imaginarios. La no certeza nos lleva a una movilidad creativa por lo que en mi trabajo “contaminado” por nuevas reflexiones, decido no ser representada, no ser una representación, pero tampoco representarme a mí misma.

 

Dibujito Rebeca

 

Desde el principio del curso la idea de la violencia ha “contaminado” mi reflexión crítica y creativa. En primera instancia decidí exponer lo tenue de la “realidad” y la violencia que algunos discursos e incluso el lenguaje, la palabra y el nombramiento, categorizan y ejercen diferentes normas o reducción de nosotros mismos. Sin embargo es a través de la forma que el mensaje se plantea en diferentes contextos. Lo conveniente es traducirlo, trasladarlo con diferentes lenguajes y caminos que deben tener una fuga y no limitar la experiencia a un solo sentido. El desestabilizarse es entrar en un estado de vulnerabilidad donde hay cabida a la violencia, sin embargo, es en este punto en el que se dejan ideas adoptadas y los modos de pensarse. Es aquí donde la idea de la vulnerabilidad puede convertirse en virtud y callar los cuestionamientos de un individuo, ayudando a encontrar nuevas formas de análisis y de lectura de nosotros mismos, donde somos capaces de ver las propias penas y analizarlas críticamente permitiendo que el sufrimiento hable (Cornel West)…

 

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“Conocernos a nosotros mismos” y la forma de percibirnos abre la posibilidad de edificación y sobretodo de libertad. No es destruir, es reconstruir porque cambia el fin, es el poder de reconfigurar para reescribirnos, en vez de limitar lo que somos hay que generar cambios de reflexión, con el afán de aprender. Tal vez se trata de hacer explícita la experiencia para que se traduzca, invite y vincule sin que se escape el cuerpo o del cuerpo pero confrontando el estereotipo para que se caiga y colapse, lo cual lleva inmerso una carga de violencia como la metáfora de la muerte del cuerpo la cual sustituye porque es más intensa.

 

La violencia sirve, es útil para adaptarse, para sobrevivir, para superar la inseguridad, como modo de control, para pagar una culpa, para recibir tensión, para conseguir información y ejercer el poder y como elemento catártico que permite seguir adelante en la vida. Dado que el ser humano no está satisfecho con la realidad, tiene que sacar lo que se le acumula dentro, y la violencia le sirve para resolver momentáneamente sus contradicciones y superarlas en acción.

(Sara Sefchovich)

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Conclusión: La continuidad de nuestros pasos es la medida en la que caminamos y cambiamos el mundo

Pienso que un ejercicio crítico y creativo de “mi autoría” (en un principio ya que el nacimiento del lector se paga con la muerte del autor -Bartres), consiste en observar desde mi cuerpo, visibilizarme en el espacio público, hacerme propia del ejercicio, adoptarlo, transponerlo y desplazarlo para no solo presentar un problema o la violencia, sino desplazar a partir de un arte performativo y ampliar perspectiva para analizar de un modo más amplio. Entendiendo las metáforas como complejos sistemas de palabras y símbolos que traducen la experiencia en nuestros sentidos exteriorizados, no se busca representar, pero va más allá que la ausencia de representación, ya que se trata de plantear la imposibilidad como posibilidad.

 

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Bibliografía

Maturana, Humberto y Francisco Varela. El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del conocimiento humano, Madrid: Debate, 1996.

 

McLuhan, Marshall. Comprender los medios de comunicación, Barcelona: Paidós, 1994.

 

Nietzsche, Friedrich. Sobre verdad y mentira en sentido extramoral y ortos fragmentos de filosofía del conocimiento, Madrid: Tecnos, 2012.

 

Rorty, Richard. La filosofía y el espejo de la naturaleza, Madrid: Cátedra, 1989.

Conocer, crear y criticar…

(PARA NIETZSCHE, FREUD Y MCLUHAN)

*por: Eréndira López Hernández

El hombre despierto solamente adquiere conciencia de que está despierto, por medio del rígido y regular tejido de los conceptos, y justamente por eso, cuando en alguna ocasión un tejido es desgarrado derepente por el arte llega a creer que sueña (…) el hombre mismo tiene una invencible inclinación a dejarse engañar…

(Nietzsche)

 

El presente ensayo tiene como propósito aclarar cómo Nietzsche, Freud y McLuhan abordan su respectivos conceptos del conocimiento, la crítica, y de la propia creación humana; en este caso, de la creación artística. Para ello, el ensayo se divide en dos partes: en la primera abordaremos las ideas principales de los ya mencionados autores para aterrizarlas dentro de mi proceso artístico.

 

¿Cómo saber qué es real y qué es verdadero?

 

Para Nietzsche el hombre no tiene una esencia. Tiene muchas expresiones y no son únicas. Dichas expresiones se encierran en dos términos: el hombre intuitivo y de poder desbordado, de nobles sentimientos y el hombre racional, que se funda en la valoración de ciertos valores morales, estéticos, científicos. Los racionales o “débiles” desarrollaron la inteligencia para competir contra los intuitivos o “fuertes”. Sobrevaloraron unos principios y unos valores particulares porque les convenía: una moral altruista, una moral en la que el egoísmo rige. La concepción sobre el hombre de Nietzsche está en contra del hombre metafísico o trasmundano.

 

Así, presenta su idea del superhombre que sólo se conduce por instintos: individuos con espíritus libres, incontrolables, conquistadores, guerreros, que se saben mortales y sin dios, es decir, sin un más allá mejor en qué pensar para actuar en forma moralmente correcta, ni entidades que los sometan a su control. El nada es verdadero y todo está permitido se cataloga como la tesis primordial en  busca del conocimiento y la verdad que no es única sino que existen varias verdades. En otras palabras, considero que Nietzsche cree que el conocimiento llega de forma rotunda a través del hombre libre, sin prejuicios y falsas morales. Hace una crítica ferviente en todo aquello que considera una atadura o prurito que limitan al hombre como la propia existencia de dios, y así la creación verdadera surge del rompimiento con dios y con toda figura que funja como lastre para permitir así la llegada del superhombre, pues el hombre es el creador. Creador de su propia existencia.

 

¿Será que la creación verdadera del hombre surge cuando acabas con toda forma de autoridad que sólo reprimen al hombre y su ser?

 

Para Freud, el ser humano es un animal más instintivo que racional. La razón solo es un derivado desarrollado en un largo proceso por las circunstancias históricas. La moral para Freud solo es concebida a partir de la represión de los instintos y el deseo sexual por la vida normal o consciente del hombre. La represión puede concebirse solo por la combinación de dos partes: una reprimida a retomar y otra represora. La primera, según el psicoanálisis, está representada por el inconsciente y está integrada por los instintos sexuales que permanecen ocultos al surgimiento de la edad adulta del sujeto. El consciente es la parte que aparece como represora y se desarrolla durante la vida adulta. Por el contrario, la parte consciente está integrada por el orden de la realidad, la sociedad, y la vigilia, las instituciones, la moral y la cultura. Lo innovador de la teoría de Freud es el reconocimiento de la relación inevitable entre ambos y la permanencia, e incluso la supremacía, del inconsciente sobre el consciente. Así se encuentran dos aspectos fundamentales de la tesis freudiana de la moral como represión: la interpretación del sueño y el complejo de Edipo. Sólo hablaré sobre el primero.

 

El sueño es una forma de comunicación entre el consciente y el inconsciente es donde se manifiestan las renuncias o posibilidades desechadas que realizamos en la vida real, pero éstas se mantienen, no se destruyen y salen a flote durante el sueño casi sin censura; se manifiestan abiertamente los deseos sexuales inmorales que la mayor parte de la vida permanecen reprimidos y ocultos. De tal forma que el sueño para Freud, es una manifestación del mundo interior y, por lo tanto, la comprobación de su existencia. La interpretación de los sueños también significa que hay una antítesis entre moral y vida, porque, como se reconoce, la satisfacción del deseo que el sueño representa es esencialmente egoísta, es decir, se busca ante todo la satisfacción propia, mientras que la moral nos impulsa hacia otros, hacia el deber. Sueño y moral se presentan como antagónicos; el sueño es testimonio de que el mal no se elimina sino que sigue viviendo en el hombre buscando su realización.

 

A lo que se quiere llegar con todo este desarrollo acerca del pensamiento freudiano es que  el conocimiento surge cuando el hombre se hace cargo del origen de su represión excesiva. Por lo que dicho conocimiento ya no aparece sólo condicionada por “el afuera” sino que también se halla condicionada desde adentro. Cuanta mayor represión exista mayor será la necesidad de ese YO de racionalizar sus comportamientos. En este sentido Freud critica las normas y principios morales que son introyectados por el individuo, primero a través del padre y luego, por los principios socioculturalmente gestados. En ese sentido, la creación verdadera del hombre surge cuando “asesinas” al padre en forma simbólica y junto con ello, cuando acabas con toda forma de autoridad: entes que sólo reprimen al hombre y su ser.

 

¿Qué es, entonces, lo que voy a hacer para determinar, aunque sea de forma limitada, mi propio pensamiento?

 

Para McLuhan “lo externo” determina nuestro pensamiento y con ello el propio conocimiento. Por ejemplo, él veía en los medios de comunicación más agentes de posibilidad que de conciencia: así, los medios podrían compararse con caminos y canales, antes que con obras de valor artístico o modelos de conducta a seguir. La concepción de McLuhan era que cualquier tecnología (todo medio) es una extensión de nuestro cuerpo, mente o ser. Los medios tecnológicos son entendidos como herramientas que extienden las habilidades humanas, del mismo modo que una bicicleta o un automóvil son una extensión de nuestros pies… la computadora sería una extensión de nuestro sistema nervioso central. Por ello, McLuchan hace una fuerte crítica a todo aquello que tomemos como herramienta interactiva en nuestras vidas y que pueda ser contra producente para nuestro propio proceso creativo. Pues todo lo que elijamos, nos formará y determinará. Pienso en la coreografía como una extensión de mi mente/cuerpo y pienso que la información que recibe el espectador no podría limitarse a solo eso porque se estaría excluyendo algunas características; ahora, el mensaje lo veo como la obra en conjunto, incluyendo al espectador.

 

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